Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): La explicación y el estudio del estilo de conducta de quienes ocupan la posición de la infalibilidad (ismah), en sus dimensiones social, moral, educativa e individual, ponen de manifiesto un aspecto fundamental: que todos sus comportamientos se formaron y se ejecutaron conforme a principios definidos y en el marco de las normas divinas.
Los preceptos y las prohibiciones de la Sira fatimí en los ámbitos de la servidumbre a Dios, los asuntos familiares, las responsabilidades sociales, la crianza de los hijos, el cumplimiento del deber (taklif) en la defensa de la Wilaya, la castidad y el hiyab, así como en otras esferas de la vida, se configuraron todos bajo la sombra de la fe de la Excelencia en la resurrección, en el Corán y en Dios. Por ello, la vida social fatimí se asentó sobre estos tres pilares fundamentales.
Sin duda, la formación de la personalidad de cada individuo, además de la herencia, depende también del entorno circundante y de las condiciones educativas. La Excelencia Fátima al-Zahra (P), como hija del honorable Mensajero del Islam y criada en el seno puro de la Excelencia Jadiya (P), poseía una personalidad sin igual, incomparable y única. Su educación en la escuela profética añadió aún más a estas cualidades, y el conjunto de estos factores la convirtió, como gran dama y mejor de las mujeres del universo, en un modelo para las mujeres de la sociedad islámica.
Tras el fallecimiento del Noble Profeta (la paz sea con él y su familia), recayeron sobre la Excelencia Fátima al-Zahra (P) nuevas responsabilidades sociales, y ella se presentó con una postura activa en la sociedad, pues corrientes desviadas pretendían acabar con los valores proféticos.
La presencia activa de la Excelencia Fátima al-Zahra (P) en los ámbitos político, social, económico y cultural se formó frente a la visión de la yahiliya (la ignorancia preislámica) hacia las mujeres, y se persiguió con el objetivo de generar un cambio, preservar la dignidad de las mujeres y elevar el estatus y el papel de las damas en la sociedad.
La Excelencia Fátima al-Zahra (P), apoyándose en los tres pilares de la fe en Dios, en el Corán y en la resurrección, y valiéndose de principios educativos basados en los preceptos islámicos, divinos y humanos, crió a unos hijos que brillaron, cada uno como una joya, en la historia del universo.
Esta crianza tuvo lugar en circunstancias en las que, por un lado, la sombra de la guerra y de las crisis sociales pesaba sobre la sociedad y, por otro, los recursos de subsistencia y económicos se hallaban al mínimo; no obstante, la Excelencia Fátima al-Zahra (P), con prudencia y confianza en Dios (tawakkul), gestionó los asuntos de la vida.
Tras el fallecimiento del honorable Profeta del Islam (la paz sea con él y su familia), los usurpadores de la Wilaya, mediante la formación de la Saqifa (la asamblea de Saqifa Banu Saida, donde se decidió la sucesión del Profeta), prepararon el terreno para la desviación. Sin embargo, la Excelencia Fátima al-Zahra (P), en calidad de dama leal a la Wilaya y comprometida con el deber, acudió al campo con todo su ser para cumplir su obligación religiosa. Ella no dejó solo a Amir al-Mu’minin ʿAlí (P) y, en el camino de la defensa de la Wilaya, alcanzó el martirio, pues no consideraba permisible el silencio y se esforzó por advertir a la comunidad islámica de esta desviación histórica mediante el yihad de esclarecimiento (yihad al-tabyin: la lucha por explicar y esclarecer la verdad).
La Sira individual y social de la Excelencia Fátima al-Zahra (P) no se limita a estos aspectos, sino que todos sus comportamientos se basaron en la hoja de ruta que Dios Todopoderoso trazó. Por ello, la Excelencia mantuvo incluso una presencia constante en la relación con los vecinos y se preocupaba por resolver sus problemas. Asimismo, ante las necesidades de los pobres, los huérfanos y los desposeídos de la sociedad, adoptó un enfoque basado en la atención y la caridad (infaq: gasto generoso en el camino de Dios).
Sobre esta base, la Sira fatimí no es un modelo unidimensional, sino un conjunto interrelacionado de rasgos y componentes individuales, familiares y sociales, cuyos efectos se manifiestan en la vida social, y cuya realización depende de que las mujeres de la sociedad tomen y asuman correctamente como modelo esta Sira divina.
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